La primavera se hace esperar en Buenos Aires. La noche es fresca y, sin embargo, nada hace apreciar, dentro del cálido local, el tenue frío exterior.
El público va llegando poco a poco y los camareros lo sitúan con calma y sin errores en las mesas reservadas con anterioridad. El lugar se espera abarrotado. Es viernes y el cartel es bueno, la velada será de las mejores.
Es un barcito no muy grande. Se encuentra en una esquina, como casi todos los boliches de la ciudad, y de ahí su nombre: La Esquina de Osvaldo Pugliese, en honor al célebre músico porteño.
Las mesas en hilera, apiñadas, unas junto a otras y dispuestas en forma radial, tomando como vértice el escenario. Este consiste en una pequeña tarima donde, con cierta dificultad, se ajustarán los bailarines y los músicos.
Bandoneón, piano, violín, contrabajo, guitarra, flauta… Jóvenes y viejos forman el conjunto. Algunos rasgos familiares: corte clásico entre los de más edad; piercings, coletas y algún tatuaje para los que podrían ser sus hijos.
Los asistentes son conocidos, asiduos de cada jueves, de cada viernes o sábado. Todos se saludan, se llaman por sus nombres... forman una gran familia. Brillos de lentejuelas, lamés, terciopelos o gasas para ellas; los caballeros más informales, pero impecablemente vestidos.
En una esquina, los cantores. Un toque pleno de nostalgia en sus teñidas y engominadas canas, y algún bisoñé; pero siempre la alegría en el rostro, la gratitud por encontrarse de nuevo en el espectáculo al que, más de uno, ha dedicado su vida entera.
Y allí, en primera fila, una pareja de ancianos.
- Mario, ¿cómo te sentís?
- Bien, flaca, ¿y vos?
- Feliz de estar aquí, querido.
El debe de tener cerca de los noventa años. Su mano derecha como un sarmiento, impedida por la enfermedad, acaricia con dificultad la de Gabriela. Con la otra agarra torpemente el tenedor. Es la que se adivina más útil para apoyarse sobre el bastón que descansa sobre el respaldo de la silla. Ella lo mima, lo cuida, le ayuda a preparar cada bocado de una copiosa cena, que culminará un minuto antes de que comience la función. Es mucho más joven que él; quizás ya no cumpla los setenta y muchos, pero, sin embargo, es vivaracha, dispuesta, activa, impaciente… ¡y qué radiante se muestra!
- ¡Muy buenas noches a todos! ¡Hoy tenemos un espectáculo lindo! ¡No se van a arrepentir de acompañarnos!
La jovial presentadora irrumpe entre las mesas con sus grandes facciones, ojos brillantes y la más generosa de las sonrisas.
Los aplausos abren paso a la música que acompaña el desfilar de los emocionados cantores.
La fuerza en cada canción, en cada tango un dolor cargado de sentimiento.
...Caminito que el tiempo ha borrado, que juntos un día nos viste pasar… ¡Garufa!, pucha que sos divertido. ¡Garufa! ya sos un caso perdido… Por una cabeza de un noble potrillo que justo en la raya afloja al llegar…
Mario los canta, los saborea, los acompaña con los ojos cerrados y un leve vaivén de su desnuda cabeza. Gabriela sonríe, mientras sus manos se mecen al son de cada melodía.
En un instante las voces callan. Suena el bandoneón y una milonga se eleva. El bailarín ciñe por la cintura a su pareja; son la simbiosis perfecta.
- ¿Recordás? –susurra el anciano con un pícaro brillo en su mirada.
- Como dos plumas al viento –responden los dos al unísono.
Y la pareja flota sobre el escenario, se desliza, transmiten algo más que el baile apasionado.
Las horas transcurren de tango en tango, de una petición a otra. Pronto se harán las dos de la madrugada y con ellas el final del show.
Los solistas salen juntos a entonar un potpurrí e invitan a unirse como un solo a los que aún están sentados, a los que se levantaron, a un público completamente entregado.
Al silencio de la música nadie se levanta, ninguno parece querer salir al frío que espera fuera.
Los amigos se despiden, se abrazan; mientras Mario y Gabriela, tomados del brazo, dicen adiós.
Texto: Esperanza Castro
Este relato está inspirado en el local que lleva su mismo nombre, en una noche mágica en Buenos Aires hace casi casi dos años.
ResponderEliminarLo dedico a todas mis tangueras de uno y otro lado del gran Río de la Plata.
Con todo mi cariño.
Pues como se lo dedicas a tus amiguitas de un lado y otro del Río de la Plata, voy y me disgusto.
ResponderEliminarJo, Max, ¡cómo eres! ¡Si yo a ti te los dedico todos!
ResponderEliminarVaaaleee, ya escribiré uno sobre Granada y te lo dedicaré especialmente.
(¡Cachis!)
Me gustán mucho estos cuentos, y tambien los dibujos de Silvia, son preciosos
ResponderEliminarInicio > La Biblioteca > Letras > Víctor Soliño
ResponderEliminarGarufa
Tango 1927
Música: Juan Antonio Collazo
Letra: Víctor Soliño / Roberto Fontaina
Del barrio La Mondiola sos el más rana
y te llaman Garufa por lo bacán;
tenés más pretensiones que bataclana
que hubiera hecho suceso con un gotán.
Durante la semana, meta laburo,
y el sábado a la noche sos un doctor:
te encajás las polainas y el cuello duro
y te venís p'al centro de rompedor.
Garufa,
¡pucha que sos divertido!
Garufa,
ya sos un caso perdido;
tu vieja
dice que sos un bandido
porque supo que te vieron
la otra noche
en el Parque Japonés.
Caés a la milonga en cuanto empieza
y sos para las minas el vareador;
sos capaz de bailarte la Marsellesa,
la Marcha a Garibaldi y El Trovador.
Con un café con leche y una ensaimada
rematás esa noche de bacanal
y al volver a tu casa, de madrugada,
decís: "Yo soy un rana fenomenal".
Caminito
ResponderEliminarCarlos Gardel
Caminito que el tiempo ha borrado
que juntos un día nos viste pasar
he venido por última vez
he venido a contarte mi mal.
Caminito que entonces estabas
bordeado de trébol y juncos en flor
una sombra ya pronto serás
una sombra lo mismo que yo.
Desde que se fue
triste vivo yo
caminito amigo
yo también me voy.
Desde que se fue
nunca más volvió
seguiré sus pasos
caminito, adiós.
caminito que todas las tardes
feliz recoria cantando mi amor
no le digas si vuelbe a pasar
que mi llanto tu suelo rego
Caminito abierto de cardos
la mano del tiempo tu huella borró
y a tu lado quisiera caer
y que el tiempo nos mate a los dos.
Desde que se fue
triste vivo yo
caminito amigo
yo también me voy.
Desde que se fue
nunca más volvió
seguiré sus pasos
caminito, adiós.
Caminito
ResponderEliminarCarlos Gardel
Caminito que el tiempo ha borrado
que juntos un día nos viste pasar
he venido por última vez
he venido a contarte mi mal.
Caminito que entonces estabas
bordeado de trébol y juncos en flor
una sombra ya pronto serás
una sombra lo mismo que yo.
Desde que se fue
triste vivo yo
caminito amigo
yo también me voy.
Desde que se fue
nunca más volvió
seguiré sus pasos
caminito, adiós.
caminito que todas las tardes
feliz recoria cantando mi amor
no le digas si vuelbe a pasar
que mi llanto tu suelo rego
Caminito abierto de cardos
la mano del tiempo tu huella borró
y a tu lado quisiera caer
y que el tiempo nos mate a los dos.
Desde que se fue
triste vivo yo
caminito amigo
yo también me voy.
Desde que se fue
nunca más volvió
seguiré sus pasos
caminito, adiós.
perdon, repetí el caminito....
ResponderEliminarPor una cabeza
ResponderEliminarTango 1935
Música: Carlos Gardel
Letra: Alfredo Le Pera
Por una cabeza
de un noble potrillo
que justo en la raya
afloja al llegar,
y que al regresar
parece decir:
No olvidés, hermano,
vos sabés, no hay que jugar.
Por una cabeza,
metejón de un día
de aquella coqueta
y burlona mujer,
que al jurar sonriendo
el amor que está mintiendo,
quema en una hoguera
todo mi querer.
Por una cabeza,
todas las locuras.
Su boca que besa,
borra la tristeza,
calma la amargura.
Por una cabeza,
si ella me olvida
qué importa perderme
mil veces la vida,
para qué vivir.
Cuántos desengaños,
por una cabeza.
Yo juré mil veces,
no vuelvo a insistir.
Pero si un mirar
me hiere al pasar,
sus labios de fuego
otra vez quiero besar.
Basta de carreras,
se acabó la timba.
¡Un final reñido
ya no vuelvo a ver!
Pero si algún pingo
llega a ser fija el domingo,
yo me juego entero.
¡Qué le voy a hacer..!
No recuerdo si los nombres de la pareja eran los del relato. Lo que si recuerdo es su alegría por saber que dos parejas de españoles hubieran decidido pasar una noche "en un boliche donde van los porteños". ¡¡Grandes!!. Como el relato y la ilustracion... ¡¡Y como los gin-tonics de La Esquina!!
ResponderEliminarUn tangazo bien bailado:
ResponderEliminarhttp://www.youtube.com/watch?v=eHNz3vEnhUM&feature=related
¡y me se'spianta un lagrimón!
La gran dama nocturna: MILONGA ARGENTINA !!!
ResponderEliminarhttp://www.youtube.com/watch?v=5p6GiX84-_s&feature=related
Un clásico entre los clásicos:
ResponderEliminarEL CHOCLO !!!!
Sigamos bailando:
http://www.youtube.com/watch?v=8P5OKn1qHE0&feature=related
Marioncheta, ¡gracias por la música! era lo que le faltaba al post.
ResponderEliminarDe verdad, te puedo contar que la noche que inspiró el relato (al que, por cierto, cambié el título) fue mágica. Absolutamente.
Muchas gracias a Marion por el enlace de ese tango tan bonito.
ResponderEliminarLa Cumparsita se oía mucho en mi casa cuando yo era la de la foto; era un disco viejo de mi padre, de esos procedentes de gramófono que, más que sonar, crepitaban bajo el roce de la aguja. Pero mi favorito es, sin duda, "Volver":
Yo adivino el parpadeo
de las luces que, a lo lejos,
van marcando mi retorno...
¡Quién supiera bailarlo!
Esperanza, Qucks y Pucks, los tres (jijijiii) podéis consideraros unos afortunados, por haber sido partícipes de una noche tan especial en un lugar tan fascinante.
ResponderEliminarTenlo por seguro, Silvia. Además, este boliche "es de porteños" (había poquísimos turistas entre el público), como se empeñaba en repetirnos nuestra Gabriela particular.
ResponderEliminarNos lo recomendó un antiguo compañero mío, que vive nueve meses en Buenos Aires y tres en Madrid. Se fue a vivir allí una vez jubilado para poder disfrutar del tango todos los días.
Y no veas lo feliz que está.
¿Quién no ha soñado con una pareja de baile como la de "Scent of a Woman"?
ResponderEliminarDejarse llevar por un tango dedicado a... Un ¡caballo!
El tango es mágico
Un beso a mis tus tatis
Cuántos Marios y Gabrielas andarán por las "milongas" recordando otros años, otros cuerpos, otra música aunque siempre la misma...
ResponderEliminar¿Quién puede resistirse al embrujo del tango?
Gracias, Tatip, por traer algo de "buena música".
A mí este relato me recordó una noche montevideana...
Leti, gracias.
ResponderEliminarJusto cuando terminé de colgar el relato pensé que esos recuerdos os vendrían a las que estuvisteis en Montevideo, va a hacer ahora un año.
Muchos Marios y muchas Gabrielas vimos, pero esta pareja nos marcó por lo especial. Se volcaron con todo su cariño en nosotros. Imposible olvidarlo.
aunq no soy una gran conocedora del mundo del tango diré q me parece un baile taaaan bonito.....
ResponderEliminargracias marion por este repasito. me ha gustado mucho la selección q has echo.
en cuanto al relato y la ilustración pues como siempre, me encantan.
q tiernos gabriela y Mario....
y nada, ya te pediré datos cuando vaya a buenos aires, hay q conocer la esquina...
besos
No te preocupes, Car, tú sabes que aquí está Mariquiña Viajes II para asesorarte con todas las sugerencias.
ResponderEliminarBesiños
Si Tatip, todo un espectáculo, el del escenario y el de todos los que asisten tan acicalados como emocionados a su ritual tanguero.
ResponderEliminarCh.
Manuel, no creo que esté dedicado a un caballo ese tango. Diría que es el paralelismo que hace un burrero-mujeriego entre sus dos grandes "metejones". ;)
ResponderEliminarCh.
Ay los boliches de Buenos Aires...
ResponderEliminarCELOS de un compositor danés
http://www.youtube.com/watch?v=f1HbT4SnbIU
Eso es lo ideal, disfrutar del espectáculo auténtico y genuino, el que visitan los autóctonos; y no los muchos que se organizan especialmente para los turistas, que suelen ser sucedáneos de poca calidad.
ResponderEliminarCon el flamenco pasa algo parecido en España.
No me resisto, al tango, ni a la historia, ni a este estupendo dibujo. Me alegra mucho leerlo, y os felicito a las dos.
ResponderEliminarVaya, Tatirín, si hubiese sabido de la existencia de la Esquina de Pugliese habría ido allí y no a Señor Tango, aunque no me puedo quejar de esta última tanguería. Gracias por el paseo.
ResponderEliminarhttp://www.youtube.com/watch?v=rfKGlEnDeO8
* Inmejorable la pintura de Silvia.
Besitos