Sigo sin tener setecientos amigos en Facebook, pero
continúo teniendo un palomo en mi ventana. El mismo palomo, o su hermano, o el
cuñado del que el 2 de octubre pasado me hacía escribir una entrada en este mismo
blog cargada de nostalgia y hasta cariño.
El palomo sigue siendo gris, como todos los palomos,
pero hoy ya no me causa tristeza sino más bien unas ganas irreprimibles de
hacer caldo con su carne prieta.
Ya no quiero acogerlo, ya no quiero adoptarlo, ¡¡¡quiero
que abandone ya el alféizar de mi ventana!!!
Me lo tiene tapizado de cagaditas y ahora le está
dando por golpear y ulular y requeteulular hasta despertarme con el amanecer.
Sigue creyendo que el lugar es suyo y ¡¡¡nooo!!!
No quiero tenerlo, no quiero mirarlo, no quiero ver
sus repugnantes plumas salpicando los cristales de mi ventana.
Ahora, ese que en octubre me regalaba ternura,
despierta en mí hondos sentimientos que me acercan al asesinato.
¿Me compraré un palomo de peluche para abrazarlo y
disfrutarlo y echaré a este sin remordimientos como Betilón me recomendaba?
¿Pondré en el alféizar un rollo de tela de gallinero
para evitar que se siga posando siguiendo el sabio consejo de Cañuelito?
Ya me dijo Silvia que detrás de esa apariencia
celestial se escondía ¡¡¡un monstruo!!! Comienzo a considerar seriamente lo del
espantapájaros.
¿Coloco bolsas de plástico como me sugería Noemí?
Aún no me ha puesto huevos como a Marion pero me viene
a la mente sembrar un ciento de cactus.
Quizás termine subiéndome al tejado o al árbol donde
han anidado para exterminar los huevos, los polluelos y a la madre que los
parió a todos.
Siento que el romanticismo que me provocaba ha desaparecido,
ha volado como deseo fervientemente que haga él.
No me trae ningún mensaje, o no lo oigo, o no lo
entiendo, pero tampoco me quiero parar a interpretar su ulular porque puede
que, si me paro, a lo mejor comprendo su tristeza, su soledad, y entonces
tendré al palomo hasta el día del juicio final.
P.D.: Este verano estoy sufriendo las siete plagas de Egipto. Pero eso lo dejo para otro día que para bichos ya hemos tenido bastante.
Texto: Esperanza Castro
Con este "refrito" vuelvo por donde solía, a mi blog y a todos vosotros, con el fin de que disfrutéis éste y los próximos relatos que surjan de por ahí.
ResponderEliminarUn beso para cada uno
Tatirín, deja el palomo en paz!! Te ha hecho compañía en los malos momentos, de modo que aguántalo! ;)
ResponderEliminar¡Sí hombre! Hasta aquí he llegado, Isa, mi paciencia (cuasi infinita) tiene un límite.
EliminarEl ulular y las cagaditas han ido minando poco a poco mi ternura tornándola en un odio difícil de controlar así que... ¡muerte a las palomas!
A las palomas (y palomos) hay que exterminarlos como se hace con las ratas (perdón, Ratóncito), las cucarachas o los murciélagos. Transmiten cientos de enfermedades además de ser horribles e insoportables...
ResponderEliminarNo sé qué habría que hacer para eliminarlos pero es algo que debería hacer el ministerio de salud, aunque ya sabemos qué poco le importa la salud al ministerio...
En fin, a mí los únicos palomos que me gustan son estos:
http://m.youtube.com/watch?v=TmE2zlbw3vo
Leti
¡¡¡Buenísimooo!!!
EliminarGracias, Her
¿No probaste con un aire comprimido? JAJAJA.
ResponderEliminarPues no, Sebas, pero es una buena idea (aunque algo complicada la logística)
Eliminar¿No probaste con un aire comprimido? JAJAJA.
ResponderEliminarYa te extrañaba Tati querida. Y esta plaga sigue y seguirá hasta que no tomes una acción definitiva para evitar que ese palomo siga molestándodeles. Y no sólo eso, sino las potenciales enfermedades respiratorias y de otros tipos que puede ocasionarles. Las palomas y palomos o pichones (¡anglisismo puro!) hay que evitarlos radicalmente como te lo recomendé hace tiempo. Por lo pronto cuenta con mi solidaridad en cualquier decisión que vayas a tomar. Beso.
ResponderEliminar¡Vale, Cañuelito! Te pediré ayuda urgente (y tendrás que venir) en caso de no poder exterminarlos!!!
Eliminar¡Cómo ha cambiado el estilo! Yo que esperaba un nuevo relato desde lo más profundo, con buenos sentimientos, como acostumbras, y me encuentro con una Tati tornada de asesina de pájaros.
ResponderEliminarLa verdad es que cuando leí el título, como coincidía con las fechas, lo asocié al día del orgullo que se celebra este finde. Pero nada más lejos de la realidad.
Cada uno te dio su consejo y yo no voy a ser menos, pero a mi manera.
El año pasado tenía la terraza llena de cagadas de pájaros, que vienen a amenizar los desayunos de la primavera y del verano, y observé que los consabidos DVD por muy anticuados que fueran ya no causaban el efecto requerido.
Entré en internet, que todo lo sabe, y me sugirieron un viejo remedio, el espantapájaros, pero en versión 2.0, que consistía en utilizar un muñeco o similar.
Allí que cogí, perdón por el verbo, el peluche de la mascota de la Expo del Agua de Zaragoza, llamada Fluvi, lo ahorqué adecuadamente con hilo de bramante y lo suspendí del soporte del toldo. ¡Mano Santo!
Funcionó hasta que Pablo, mi hijo, decidió amnistiar a la mascota.
Besos.
Juancho
¡¡¡Porrrrdiooossssannntoooo!!! ¡¡¡Me muerooo, me muerooo, me mueroooo de risa, Juancho!!!
EliminarPobre Pablo, me lo imagino desesperado arriesgando la vida por salvar al peluche!!!
Ay, Juancho, qué sano es empezar el día (con perdón, jeje) así.
Lo curioso del asunto es que funcionó perfectamente.
EliminarEste año he vuelto al tajo con otro peluche pero, nuevamente no ha sido del agrado de Pablo, el muñeco ha sido amnistiado y se siguen cagando los pájaros.
Besos y me alegro que te provoque una sonrisa
Juancho
Ratóncito, creo que me voy a inclinar por el consejo de Juancho (más abajo) aunque no sé de dónde voy a sacar la mascota de la Expo de Zaragoza, jeee
ResponderEliminarQue alegría volver a leerte Espe, espero que soluciones pronto este problema, porque solo te puede aportar infecciones y no sé que cosas más, pero nada bueno. Yo sigo con mis bolsas de plástico y la verdad, es que me van bien, las voy cambiando de vez en cuando, pero siempre hay alguna listilla y poco miedosa que se atreve a dejarme una cagadita de recuerdo, por lo tanto, no tengas piedad, que te aseguro que el palomo no la tiene contigo.
ResponderEliminarDe todas formas, creo que me voy a replantear también el consejo de Juancho y voy a buscar en el baúl de los recuerdos alguna mascota, a ver si encuentro a nuestro Cobi, de los Juegos Olímpicos del 92 y lo cuelgo!!!
Besos.
Entre tu consejo y el de Juancho... ¿qué tal si cuelgo un Naranjito (mascota del Mundial de España)?
EliminarAunque, mejor pensado, vamos a dejarlo porque menuda suerte nos dio en el Mundial... vamos a olvidarlo.
Sí, algo así como Cobi vendría mejor.
Alegría también la mía de volver a verte por aquí.
Besoooo
Tati, me encanta tu lado cómico.....jajajaja
ResponderEliminarAsesinatoooooooo
No tengo consejo para darte pero seguro q si aplicas todos los que ya te han dado te quedarás sin palomo.
Besotes
Uy, Carmencita, no sabes de lo que soy capaz (jiiiii)
EliminarTati, ha sido una alegría ver que retomas tus relatos para hacernos pasar estos buenos ratitos.
ResponderEliminarNo te preocupes por esos impulsos asesinos que desconocías que existían en tu interior. Las palomas son, por definición, unos seres inútiles y abyectos capaces de despertar tales instintos; no es culpa tuya. A mí también me pasa, ya te he contado cómo está la situación en el patio de mi casa... grrrrrrrr...
Pon lo que sea en el alféizar, CDs, mascotas de peluche, chinchetas, fotos de Esperanza Aguirre, cepos, veneno...¡pero ya!
Creo que la mejor alternativa va a ser la de la Espe, jejjeeee
EliminarVaya, vaya, la dulce Tatiria convertida en Hannibal Lecter procesando caldo de palomo.
ResponderEliminarNo, mujer, ni te afanes,
Una de estas noches, en pleno ulular, abres ventana y le das un martillazo en plena testa.
Luego con simple movimiento de muñeca empujas suavemente cadáver al vacío.
No olvides limpiar toda huella digital en herramienta..
Veras que tranquila descansas!
Hannibal Lecter es un niño de teta comparado conmigo en estos momentos, jijijiiii
EliminarMmmm... Ahora creo que Alfred Hitchcock habría tenido más éxito si su famoso filme se tratara de palomos y no de pájaros!
ResponderEliminarBueno, Cañuelito, no te creas que los pájaros fueron mal elegidos. La mayoría son gaviotas y, créeme, en mi costa molestan tanto como los palomos aquí. Sus gritos son verdaderamente espeluznantes.
EliminarSobre advertencia no hay engañó
ResponderEliminar(Y lo peor es que el de mi ventana sigue visitándonos diario)
Un beso Tati (s) y felicidades por tu medalla
¡Que viva Argentina y su buen gusto!
¡Gracias Manuel!
EliminarSí, sí, ya sé, me lo dijisteis muchos pero en ese momento tenía yo el alma poética. Ahora el velo se descorrió y me deja ver la sucia realidad. Haz como me dicen por aquí y quítale el peluche a tu nieto/a en cuanto nazca para hacer un espantapájaros.
Los besos de las Tatis también para ti y para tu Bertha.