UN HOMBRE INMENSO
Hubo una vez un poeta, castellano,
manchego de corazón y del mundo ciudadano,
que un brumoso día me habló.
Y me nombró Tatiría.
Sabía él de la pasión por mi tierra,
por mi ría, y por su niebla y su lluvia
y creo que en la mía vio él también la suya.
Cada palabra o verso, eran para mí un regalo,
una sorpresa, una alegría,
y el legado más hermoso
que puede ofrecer ser humano.
Deja también un hijo, digno heredero
de su sangre sensible,
un hombre que sin dudarlo ha de tener
el mismo don que su padre.
Van para ti, mi Paco,
Estos mis torpes versos,
que al igual que los tuyos brotan de mi corazón.
Y va mi amor, va, mi Paco,
Amor sin cara, invisible,
un amor intangible
que sostiene a mi dolor.
***
Ayer se me murió un amigo. Ayer se nos fue el poeta, el latido, un hombre inmenso.
Estos versos deslavazados me han brotado de dentro.
Desde que supe su ausencia, todo mi interior rimaba, ¿quién sabe?, puede que mi Paco se hubiera quedado en mí, al menos, un poquito.
Sí, yo sé que se ha quedado conmigo.