-
¿Ya lo intentaste?
-
Sí, pero estoy bloqueado. En estos momentos
soy incapaz de escribir una sola letra, me declaro totalmente inútil para
plasmar en el papel aquel sentimiento, aquella decepción sólo igualada por lo
que vino detrás del penalti de Raúl, o del partido de España-Corea en el
Mundial de Japón, ¿recuerdas?
-
¡Cómo olvidarlo! Si nosotros nos fuimos
esa noche, la del Mundial digo, a dormir a casa de mi hermana para poder
levantarnos y desayunar todos juntos delante del televisor. Hasta cruasancitos
habíamos comprado.
-
Es que te quedas sin sangre. Eso debe
sentir un desangrado: sin tensión, débil, derrotado.
-
Y nunca mejor dicho, mano.
-
Lo que sí recuerdo es la ciudad los
días anteriores. Toda blanca, toda azul, con las sonrisas en las caras, hasta
te regalaban cosas en la plaza, en el mercado, tan felices todos en conjunto,
¿me entiendes?
-
Te entiendo porque me acuerdo
perfectamente. Era como si todos estuviéramos unidos por lazos de sangre, como
hermanos, no sé. Queríamos compartir todo, hasta la mujer habríamos compartido
si se hubiera dado el caso…
-
Bueno, bueno, tanto como la mujer…
-
Pues yo sí… vaya, es un decir, pero
creo que es la figura que mejor expresa aquella sensación.
-
A mí no me daba en las narices ir a
trabajar. Era tan bueno el ambiente, había tal cachondeo que se te pasaban las
horas sin darte cuenta.
-
Y luego los bares. Igual te invitaban a
la última en cualquier sitio, aunque fuera la primera vez que lo pisabas.
-
Ya. También me acuerdo de los
colocones. Así pasaba, que llegabas a casa a las tantas porque los de la
redacción te liaban a la salida para tomar “unas cañitas”, decían.
-
Y la mujer no era tan comprensiva,
claro…
-
Buh, menudos follones. Menos mal que
sólo duró una semana… si no, creo que me divorcio.
-
Y, en realidad, no era para tanto.
Ellas también se montaban lo suyo…
-
Cierto, que luego no digan que no les
gusta el fútbol.
-
No te creas, no te creas, que a la mía
sí le gusta.
-
La mía se ha acostumbrado, ¡qué
remedio!, pero, en realidad, lo que yo pienso es que disfruta mirando a los
tíos en pantalón corto.
-
Bueno, está en su derecho, no me vas a
decir ahora que eres celoso.
-
¿Celoso yo?... ¡Qué va! Yo sé que mi
Maruja está loca por mí.
-
Tío, que estás hablando conmigo. Ahora
no me vengas a decir…
-
¡Qué ganas de joder tienes! Aquello
pasó hace muchos años.
-
Tantos como aquella semana de la que
estamos hablando; exactamente los mismos años, como que fue por aquellos días.
-
¿Estás seguro?
-
¿Cómo que si estoy seguro? Si fue
precisamente aquella tarde, la del partido, que la viste a lo lejos paseando
con un tipo.
-
Por Dios Santo, no me lo recuerdes.
-
Pues menudo follón tuvisteis.
-
Lo tengo como en una nebulosa.
-
A veces la mente funciona así.
-
Así, ¿cómo?
-
Queriendo no saber, no recordar,
arrinconando los malos recuerdos para casi borrarlos, para que no nos
atormenten, para que nos dejen vivir.
-
Pues sí. Algo así me habrá pasado.
-
Por eso, precisamente por eso, mano, tú
tampoco recuerdas lo otro; no eres capaz de escribir sobre aquello, sobre lo
que cada una de las personas vivas de esta ciudad es incapaz de olvidar.
-
Quizás tengas razón…
-
¿Qué si tengo razón? ¿Tú crees que se
puede olvidar aquél penalti? ¿Habrá quien en toda Coruña que no recuerde
aquella flojera de Djukic?
Hoy va de fútbol... y otras decepciones; escrito con un humor un tanto "negro". Espero que esbocéis una sonrisa.
ResponderEliminar¿Algún recuerdo similar?
Os deseo a todos una muy feliz Semana Santa, tanto si os váis, como si os quedáis.
Mañana, carretera y manta hacia la ría... blanca y azul.
Besoooooooooo
Fútbol, cerveza y mujeres, las tres pasiones de los hombres (eso tengo entendido)que no podían faltar en una conversación masculina.
ResponderEliminar¡Nada de decepciones! Me quedo con el recuerdo de la victoria frente a Holanda en el Mundial de 2010.
jejeje, humor negro y femenino, por fin le ponen los cuernos a él.....q se ha olvidado.....jeje
ResponderEliminary si, menudo chasco y menudas caras en la bocana (callejón del marfil) de estar todos arriba a bajón de repente......a nadie se le olvida en coruña. seguro.
hasta pronto.
¡Felices vacaciones en tu paraiso partucular!
ResponderEliminarDivertido, divertido.
ResponderEliminarAunque no lo confiese, seguro que se acuerda más de la visión de aquel tipo con su mujer.
A pasarlo bien.
Besos
Me gusta.
ResponderEliminarSencillo pero a la vez intrigante, te engancha poco a poco con continuos giros en la trama, que no sabes muy bien como va a terminar.
Gracias.
Juan cho
De vuelta de mi ría blanca y azul encuentro vuestros comentarios.
ResponderEliminarA mí, al contrario que le pasa al prota del relato, no se me ha olvidado aquella sensación... ni tampoco la dramática frase de mi hermana mayor cuando vio que Djukic fallaba el penalti:
¡¡¡ESTO NO SE LE PUEDE HACER A UN PUEBLOOOO!!!
Todavía resuena en los oídos mentales de los miembros de mi familia (jeee)...
Algún día, un día de estos me voy a proponer ver un partido de fut, algo debe haber en el fondo del balón que lo hace tan adictivo para muchos (¡Pero no será hoy!)
ResponderEliminar