Desabrigada
como estoy sudo, siento calor, un calor interno que me sube desde el pecho
hasta las orejas.
No
sé qué hago aquí. No sé qué hago ni aquí, ni en este mundo, ni en esta ciudad
tan repleta de ruido.
Suena
un piano. La melodía es asfixiante, tan asfixiante como el calor que siento, el
que hace ahí fuera, calor de noviembre tan extraño.
Miro
a mi alrededor. Las paredes están empapeladas, llenas de letras, con párrafos
que quieren ser versos y que a mí no me parecen.
Y
esa melodía, ese martillear del piano… qué agobio. Me pregunto qué hago aquí,
qué pretendo.
Siento
vértigo antes de entrar, un desdichado vértigo, pánico, miedo. Miedo a ser
vieja, miedo al error, miedo al camino, miedo al paso, miedo al vacío.
Estos fueron mis garabatos previos al comienzo de mi curso postgrado de literatura. Me apetecía compartirlos con vosotros.
ResponderEliminarBesos
jaja, mas q miedo parece angustia.....
ResponderEliminarpero una vez superado!!!! aprobado total!!!!!
besos
Sí, visto desde la perspectiva de hoy ya parece otra cosa, jeje
EliminarPues se te agradece, como siempre te lo agradecemos todos cuantos te conocemos y queremos.
ResponderEliminarYo creo que a casi todos nos ha pasado preguntarnos ¿Qué hago aquí...?
Pero a tí, esa pregunta te salió.... muy bien.
Betilón
Gracias Betilonciña. Los miedos me acosan pero corro y corro y corro y últimamente no me alcanzan.
EliminarMe da verguenza comentar después de Betilón que sabe decir tanto en pocas palabras pero esto tuyo me dolió .no que lo compartas sino que lo sientas así. beso
ResponderEliminarNo te apures, Raquelita. Son momentos de vértigo escénico pero se me pasan al salir a la platea. Besitos
EliminarEsas angustias son las que prenden la mecha.
ResponderEliminarEsa adrenalina que nos inyecta el miedo y nos empuja a seguir.
¡Adelante con todo, con nosotros mismos!
Beso
Gracias Manuel. Sí, supongo que el chute de adrenalina es totalmente necesario para caminar... ¿verdad que sí?
EliminarDemasiados miedos para llevarlos todos a la vez...
ResponderEliminarVenga: ya puedes ir soltandolos, si no todos de golpe, de uno en uno.
Besos.
Ahí estoy, Manu, soltándolos uno a uno porque de golpe no se dejan. Besosss
EliminarQuerida pupu, entiendo cada sensación que describes y antes de la aclaración ya te estaba imaginando sentadita, enfrente de la puerta de tu clase, con la carpeta apoyada en las rodillas y en tu cabeza toda esa sarta de emociones. Yo además estaría con la tripa suelta, jajajaja!!! Sé que lo habrás superado nada mas cruzar la puerta, es tu sueño, lo estás realizando, lo vas a cumplir, y yo estoy deseando compartilo contigo. ¡¡¡Disfruta!!!!
ResponderEliminarAsun
Gracias, mi Pupu, yo también quiero compartirlo contigo... ¿delante de un roncito?
EliminarSi no sabes que haces en esa ciudad repleta de ruido, coje tus macundales y vente pa´Rois unos dias ya veras que a gustito estas.
ResponderEliminarUn bico miña curman.
Ahhhh, síiiii, un poquito de tranquilidad y silencio no me vendría mal... el problema es que ahora como me he convertido en estudiante me veo limitada a las vacaciones escolares, jjeee ... pero la invitación es mu bien recibida.
EliminarQuerida Espe, la primera vez que he leído el relato me ha dolido por ti, por este sentimiento de miedo, de no saber que estas haciendo aquí, pero en una segunada leída, he comprendido que es algo puntual, que tu eres una gran caminante y querida amiga, "caminante no hay camino, se hace camino al andar",y tu eres una gran caminante y una gran amiga.
ResponderEliminarUn besote.
Gracias Noemí por tu cariño incondicional.
EliminarSí, es algo puntual, un pánico que me invade en cuestión de minutos pero como se viene, se va.
Un beso muy fuerte.
Hoal Espe, coraçao!!!!!!!!!!
ResponderEliminarMuy bien escrito, te comprendo perfectamente porque esas sensaciones las he tenido yo también.
Te voy a regalar los últimos versos de un poema que escribí hace unos meses, donde una sensación de miedo y angustia se apoderó de mi.
....... HOY NO, pero debo respirar y abrazar esa emoción,
cierro los ojos , medito,
ya no hay mente, todo cambia, entro en mi mundo tranquilo,
un mundo de sensaciones donde el aire es puro y limpio,
ya no quiero turbulencias y sé muy bien lo que digo,
peo cuando se presentan.....salen de mí y lo escribo.
Besosssssssssssss. Marina
Marina, seguimos en sintonía...
EliminarMuchas gracias por el poema. Al leerlo me ha invadido, no tanto la angustia o el miedo, si no el valor para superarlos.
Un beso muy grande
Tati querida, el que no sienta eso que describes -que yo no llamaría miedo sino ansiedad- es que le corre atole por la venas. Así expresamos aquí cuando la apatía nos impide seguir adelante para experimentar lo desconocido. Pero tú seguiste adelante y... ¡ai la llevas!
ResponderEliminarBesos mi Tati y saludos también para las otras Tatis.
Ah! ¿Y que pasó con la ilustración tan esperada de Silvia?
"...atole por las venas..." ¡Qué buena frase! Pues sí, mi querido Cañue, ahí la llevo, jeee
EliminarLe daré de tu parte los besos a las otras Tatis pero primero me quedo con el mío.
Esta vez no le dí tiempo a Silvia para la ilustración, me salió así, a borbotones.
Es normal sentir miedo cuando se tiene la valentía de emprender algo.
ResponderEliminarGracias Carliuxitito. Dicen por ahí que no es valiente el que no siente miedo, si no el que tiene coraje para superarlo.
Eliminar... y yo últimamente camino así: sintiéndolo y superándolo... sintiéndolo y superándolo... sintiéndolo y superándolo...
Sinceramente, esto es un poco agotador. Mi meta es alcanzar a no sentirlo (o, al menos, no tan frecuentemente), aunque ello implique que se me deje de llamar valiente, jeee
Me encanta verte por aquí
Creo que sentir cierto miedo ante lo desconocido es normal e inevitable. A veces no es ni siquiera miedo sino mera intranquilidad, pero nos desasosiega igualmente. Y creo que es importante sentirlo porque nos pone alerta ante cualquier eventualidad. Por eso estoy de acuerdo contigo en que no es valiente el que no siente miedo sino el que lo supera, porque el que no lo siente es más bien un inconsciente.
ResponderEliminar¿Y cuántas veces nos ha pasado también que, una vez concluida la situación, nos damos cuenta de que no había ningún motivo para haber sentido ese miedo? Seguro que ése fue tu caso y saliste de allí feliz y satisfecha.
Pues sí. Acabo de regresar de mi segunda clase y llego feliz.
EliminarCreo que tu episodio pasa por lo que los psicólogos llaman "ataques de pánico".-
ResponderEliminarLa inusual sudoración lo delataría.
Es que la vida se nos complica cada vez más, y nos deja "a tope".
Estas llena de vitalidad y juventud necesarias para salir adelante simplemente echandote los problemas al hombro y quitártelos con una simple encogida de ellos.
Que te resbalen por la espalda, que la vida siempre puede más...
Besinhos, linda
Me encantó tu "Que te resbalen por la espalda, que la vida siempre puede más..." ¡¡¡Me la apuntoooo!!!
EliminarGracias, mi Marioncheta
Tambien pueden servir para crear micro-relatos tan buenos como el que volcaste hoy en este sitio que ya se está haciendo imprescindible.
ResponderEliminarMás y más y más graciassss
EliminarBesotesss
Tatip,sumo una clase de miedo y es intransferible:al diagnóstico.Ese sí que me vence y es muy probable que lo deje abandonado aunque le solicite una moratoria a la vida.
ResponderEliminarYa que de miedo se trata, de aquí a un tiempo no tan lejano, me di cuenta que no puedo ver Jack El Destripador en sus distintas versiones, sobre todo aquella en donde manipula un hacha.
No hay instancias preferidas para sentir miedo, sobre todo en algunos seres humanos cuando suspenden el vicio de ser bondadosos.
Siempre me gusta lo que escribes, si es con bellos palomos a la vista, mejor.
Un beso grande.
Ay, Norma, no me hables de los palomos que veo que me van a acompañar por lo menos, toda la época lluviosa. Si antes me parecían cándidos, ¡ahora los temo!
Eliminarvaya!!....tengo palpitaciones!! un beso
ResponderEliminar¡Gracias por asomarte!... con palpitaciones o sin ellas eres muy bienvenida en esta casa.
EliminarBesoooo