Nada más simple, compleja,
más pobre y rica a la vez.
El alma en carne viva si
te acercas: El magnífico entramado de un lienzo sin imprimar, la pobreza
reflejada en su economía extrema, la tela que chupa el óleo, los colores
insertados hasta formar el todo.
Y ella, La Bebedora de
Absenta, flaca, azul, seria, ensimismada… Una mano sujeta su barbilla y la
otra, con infinito abrazo, acaricia al tiempo un hombro y su costado. ¿En qué
piensa? ¿Qué observa así abrazada? ¿Qué la sobrecoge? ¿Quién la rodea en su
soledad?
El cabello recogido en un
moño me hace dudar: no es puta, no es señora. ¿Quién es esta mujer que de azul
viste y azul bebe? ¿Dónde la encontró el pintor? ¿La conoció? ¿La amó?
No sé cómo, pero yo al
verla supe que él a su manera la quiso y que, quizá, hasta la amó.
Texto: Esperanza Castro
Imagen: ¿De quién?
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